Borrar un tatuaje con láser y consecuencias

Borrar un tatuaje con láser y consecuencias

Mucha gente se hace un tatuaje en un determinado momento de su vida y con el tiempo pierde significado. Borrar un tatuaje con láser es la forma más segura de que el resultado sea el esperado, además es menos agresivo para la piel que otras técnicas.

Un láser estándar utilizado para borrar tinta funciona por medio de pulsos de muy alta energía con una duración de centésimas de segundo. Gracias a su capacidad electroacústica se rompen las partículas de los pigmentos y son las propias células las que eliminan la tinta restante.

Para eliminar un tatuaje hay que tener en cuenta muchas características del propio tatuaje. El tiempo que lleva hecho, la manera de hacerlo, el sitio en el que esté localizado o la carga de tinta son factores que influyen de manera crucial en su eliminación.

Hay que tener en cuenta que para llevar a cabo el trabajo se deben realizar varias sesiones, independientemente del tamaño del tatuaje. Un pequeño tatuaje puede eliminarse en cuatro sesiones, sin embargo uno especialmente voluminoso puede alcanzar incluso las 20 sesiones.

Las sesiones deben estar espaciadas, llegando incluso a los dos meses entre sesión y sesión. La eficacia se pierde si las sesiones se realizan en poco tiempo las células reaccionan y se hace difícil su eliminación.

En cuanto el precio, cada estudio o clínica dermatológica fija sus propias tarifas, pero el precio medio por sesión suele rondar los cien euros, dependiendo de la tecnología utilizada y el tamaño y carga de tinta del tatuaje.

Se suelen utilizar anestésicos tópicos en crema para disminuir el dolor del láser. Efectos secundarios como ampollas o quemaduras pueden surgir en las primeras sesiones, pero las consecuencias de láser se tratan desde la propia clínica y no dejan marca.

El tatuaje se puede llegar a eliminar de manera total, pero existen colores especialmente resistentes. Azul, negro y blanco suelen ser más trabajosos, lo importante es tener paciencia.

El láser suele producir una pequeña inflamación en la zona trabajada, por lo que es recomendable que no se trabaje en una zona muy extensa. Si por ejemplo el tatuaje cubre toda una extremidad, el tratamiento deberá llevarse a cabo determinando zonas concretas para evitar que una zona completa se inflame, ya que puede comprimir los vasos sanguíneos.

Por último, es bueno recordar que un láser es una luz cargada de energía, por lo que no contiene radiación y no trae peligros asociados con este compuesto.

Si tienes alguna pregunta o sugerencia acerca de la eliminación de tatuajes con láser puedes dejarnos tus opiniones en nuestra sección de comentarios.  

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